La Casa Del Padre @ TFH
En una ocasión en siglos pasado, un rey estaba molesto porque aunque tenía dos halcones grandes y fuertes, solo uno volaba. Ambos eran bien alimentados y se veían saludables y fuertes, y tenían cada uno su propia rama en dónde sostenerse para salir volando. Se reœne el rey con todos los hombres sabios de su reino para darle la encomienda de resolver el asunto. ÁNinguno pudo! Luego vino un campesino que los observó por un tiempo, y pudo resolver el asunto. ÁAmbos halcones volaban majestuosamente! El rey sumamente contento, le pregunta cómo lo logró. El humilde campesino contestó: “Solo le partí la rama al que no quería volar.” ÁSeguro! Si el halcón no tiene de dónde descansar, se ve en la obligación de volar. Muchas veces perdemos la oportunidad de servir al Señor como debemos porque nos concentramos en nuestros “problemas”, limitaciones, o estamos muy ocupados o simplemente cómodos, y buscamos justificar nuestra falta de compromiso con Dios. Nuestro envolvimiento aumenta cuando recordamos todas las cosas bellas que Dios ha hecho por nosotros. Cristo dijo “...de gracia recibisteis, dad de gracia” (Mateo 10:8 RV1960). No esperemos que el Señor nos quite lo que impide que le sirvamos. Seamos obedientes. Los campos están blancos. La Biblia nos relata cuando Cristo exhorta a sus discípulos sobre este tema, en Mateo 9:36-38 (NVI): 36 “Al ver a las multitudes, tuvo compasión de ellas, porque estaban agobiadas y desamparadas, como ovejas sin pastor. 37 “La cosecha es abundante, pero son pocos los obreros”, les dijo a sus discípulos. 38 “Pídanle, por tanto, al Señor de la cosecha que envíe obreros a su campo.”. En nuestras ciudades tenemos muchas personas heridas, hambrientos y solos. Encadenados con las drogas, el alcohol y matrimonios a punto de destruirse, etc. Niños en hogares divididos y jóvenes confundidos, en gangas, con malas amistades, abusados y sin propósito. Ellos necesitan oír las buenas nuevas del Evangelio de Cristo. Es lo œnico que transformará sus vidas. En mi experiencia como creyente, he aprendido que cuando nos ocupamos de todo corazón de las cosas de Dios, ƒl se encargará de las cosas nuestras. No lo dejes para luego. ÁTen fe! EnvuŽlvete con los líderes de tu congregación. Busca cuál es tu ministerio y propósito divino en la iglesia del Señor, y no descanses hasta que lo averigües. Y lánzate a ser parte del crecimiento de la obra de Cristo en la Tierra, porque Su reino ya está entre nosotros. “No van a decir: "ÁMírenlo acá! ÁMírenlo allá!" Dense cuenta de que el reino de Dios está entre ustedes.” (Lucas 17:21 NVI).